lunes, 3 de septiembre de 2007

Mi primera aportación

Esta mañana me he levantado con ganas de decirle al mundo lo poco que me apetecía venir a currar, lo mucho que me hartan muchas de las cosas que veo a mi alrededor, lo interesante que está el libro que deslizo entre mis dedos y lo que me distraigo mirando a las chicas en el Metro.
Pero como le estoy dando la espalda y por tanto, ofreciendo una espectacular vista de mi pantalla, a una nada despreciable cantidad de trabajadores que en sus lamentables cubículos destrozan sus retinas buscando errores entre líneas de absurdo código fuente y asientos contables, destinados a que un ricachón calvo y menudo, bien conocido por todos, siga engordando sus laureados michelines de papel, dejaré para más adelante la continuación de mi primera intervención en este espacio.
Besos, Zacarías el Gordo, Bergdolmo.

1 comentario:

Amaia dijo...

Amanecí al alba con similares sensaciones y pensé en buscar alma gemela a quien visitar cada mañana. Creo haber encontrado consuelo en estas líneas. Espero no decepcionen a esta humilde y azorada doncella.

¿Seréis vos quien turbaba mi somnolencia esta mañana, deslizando su mirada a lo largo de mis labios, galán despierto, elegancia letente y aparente simpatía? Lo imaginaré así.